martes, 19 de noviembre de 2013

#EMPECEMOSPORELCERO

EMPECEMOS POR EL CERO

Siempre tuve esa manía. La de empezar de cero. No por el uno. Del cero al uno hay ya un número. Y un año, como un número, un segundo, un minuto, una hora... Un día... Es un espacio en el que pueden ocurrir mil cosas. Hasta que los planetas se alineen para que todo salga en el orden necesario en el que tiene que salir

De pequeño siempre quise dedicarme a la radio musical. Así de rotundo era con trece o catorce años cuando tenía que contestar a la pregunta "¿qué quieres ser de mayor?". No quería ser periodista aunque la orientadora del instituto no viera otra posibilidad de estudiar algo relacionado a eso que yo decía que me gustaba. No tenía, como ahora, al alcance de mi mano la maravillosa posibilidad de descubrir cosas a través de Internet. Así que tenía que fiarme de ella. Y no lo hice.

No soy periodista. Ni lo pretendo. Ni me gustaría serlo.
No he estudiado Comunicación Audiovisual. Ojalá hubiera descubierto esa carrera antes de compaginar el Bachillerato con la radio ya como profesión. Y es que tener claro que solo sentía una extraña conexión con la radio y la música, hizo que la fusión de ambas pasiones, se convirtieran en el centro de mi vida y de mis intereses.

Siempre quise tener un Blog donde contar mi experiencia. Pienso que mi trayectoria y la forma de hacer las cosas pueden ayudar a despejar confusiones y aspiraciones de otros. Cuando acabo de escribir la primera nota me siento absurdo. ¿De verdad crees que a alguien le puede importar lo que cuente un jovencito que no tiene otra aspiración que la de ser feliz sentado delante de un micrófono?

Pues esta vez, probablemente si. Y no quiero ocultar la razón.

Ayer, un amigo me dijo que una persona, un chico, de mi edad, le habló mal de mi. No como persona, si no como profesional. Me llamó "proyecto de locutor", hizo hincapié en que no tengo estudios y se refirió a mi de forma despectiva, intuyo, como intruso en la profesión.
Después de llorar un rato (porque soy dramaqueen de nacimiento) pensé que en siete años de trayectoria profesional nadie ha hablado mal de mi como profesional nunca. Soy feliz porque todo el que me ha conocido trabajando ha valorado mis pasos, me ha hecho sentir capaz, valorado y profesional. 
Solo una persona en siete años ha hablado mal de mi. Un periodista, con el que no comparto profesión, ni público, ni proyectos, ni aspiraciones.
Un periodista que tiene trabajo. Que no tendría por qué tener miedo a otros compañeros. Y que no tendría que permitir que ese miedo le hiciera sentir inseguro ante otros profesionales.

Un periodista al que le dedico mi primera nota en este Blog. Un periodista, que por cierto, ni siquiera me conoce personalmente. Un periodista al que invitaría a tomar un café hoy mismo porque al fin y al cabo, me ha llamado lo que soy: proyecto de locutor. Un proyecto que empecé de forma profesional con dieciocho años y que ojalá no acabe jamás. El proyecto más bonito, intenso y satisfactorio que podría haber empezado.

El proyecto que nunca acabará

2 comentarios:

  1. Dicen que hace daño quien puede no quien quiere. Esta claro que el "criticar por criticar" es el master generacional transmitido de abuelos a hijos y estos convertidos en padres tambien a sus hijos. Y perdonen mi osadia, pero darle movilidad a la lengua...todos lo hacemos hasta cuando revestimos de....es una simple opinion. A si que Juanjo...sigue luchando por conseguir eso que anhelas, por que quien busca al final encuentra. Adelante DDL...ya son muchos años conociendote....

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    1. No tengo muy claro quien eres, pero GRACIAS por cada letra de ese comentario. Es justo lo que necesito leer :)

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